Releyendo algunas partes de El maestro y Margarita, la obra que Mijaíl Bulgákov escribió entre 1929 hasta su fallecimiento en 1940, recordé a Fonseca y su Bufo & Spallanzani, publicada por primera vez en México en 1986 con el título Pasado negro, cortesía de la editorial Seix Barral. Pongo aquí una cita de cada texto, para dejar constancia de que los batracios son muy buenos músicos, como siempre lo han sabido los grandes escritores, ya sean rusos o brasileños.
De El maestro y Margarita:
Debajo de las ramas de los sauces, cubiertas de borlas suaves y delicadas, iluminadas por la luz de la luna, dos filas de ranas de cabeza enorme, hinchándose como si fueran de goma, tocaban una animada marcha con flautas de madera. Ante los músicos colgaban de unas ramas de sauce unos trozos de madera podrida, relucientes, iluminando las notas; en las caras de las ranas se reflejaba el resplandor de la hoguera.
De Bufo & Spallanzani:
—Ayer corté una pata de un Bufo marinus, y aguantó trece horas agarrado a la hembra, aguantó hasta morir en su abrazo nupcial.
—Por eso tiene trescientos millones de años —dijo Laura.
Al fin, las dos piernas de Bufo quedaron totalmente carbonizadas. Entonces, de su garganta de rapsoda prístino, de primer compositor y cantor de la Tierra, salió un son fuerte y maravilloso, lleno de armonía y belleza.
El canto duró poco tiempo.
—¿Está muerto? —preguntó Laura.
—Está muerto.
Archivado bajo: literatura